Hay artistas que escriben canciones, y hay otros que, sin darse cuenta, escriben pedazos de vida.
Gorka Lizaso Pérez pertenece a estos últimos. En su universo, la música y la poesía no son caminos distintos, sino dos formas de decir lo mismo: lo que duele, lo que queda y lo que, a veces, no sabemos explicar.
Nacido en Donostia-San Sebastián en 1985, Gorka ha construido su voz desde la honestidad. Como líder de Sin Mala Intención, ha sido el creador absoluto de sus canciones: letrista y compositor de cada historia que suena. Sus discos, Esas cosas (2016) y Cuando llueve demasiado (2020), no solo se escuchan, se reconocen. En ellos habitan el amor, los desengaños y esa colección de pequeños instantes que, sin hacer ruido, nos definen.
Pero hay algo más allá de la música. Siempre lo hay. En Gorka, ese “más allá” toma forma en la poesía y en los relatos, donde las palabras se desnudan aún más. Sus versos no buscan impresionar: buscan quedarse. Hablan desde lo cotidiano, desde lo íntimo, desde esa emoción que aparece sin avisar y que, cuando llega, lo transforma todo.
Ahora, ese universo da un paso nuevo con Conspirando contra los desengaños, su primer libro de poemas. Un título que ya es, en sí mismo, una declaración: resistir, sentir, seguir escribiendo a pesar de todo. Al mismo tiempo, continúa creando nueva música, como si no pudiera —ni quisiera— separar una forma de expresión de la otra.
Porque en el fondo, todo en Gorka nace del mismo lugar. De esa necesidad de contar lo que nos atraviesa. De convertir lo vivido en palabra, y la palabra en algo que acompañe.
Quizá por eso su obra conecta: porque no pretende ser lejana ni perfecta, sino verdadera. Y en esa verdad, entre acordes y versos, se encuentra su esencia.
Gorka Lizaso Pérez no solo escribe canciones o poemas. Escribe, en cada uno de ellos, una forma de estar en el mundo.
Más información de la banda en: https://www.sinmalaintencion.com/
CUANDO TODO ESTÉ MAL
Si muere un sueño bajo tu sombrero,
si no hay recuerdos ni en el cenicero,
cuando todo esté mal,
si no escuchas hoy más
que el lamento de un río al llorar,
y mañana no hay mar.
Si ves tu sombra desde la ventana,
si ves que es tarde desde la mañana,
cuando todo esté mal,
si es esquivo el azar,
si correr es llegar al hogar
y volver a empezar.
Si sólo compras rosas sin espinas,
si forma parte el sol de la rutina,
cuando todo esté mal,
si el futuro da igual
y el pasado pasó sin dejar
ni una oportunidad.
Mira a lo lejos
cuando todo esté mal,
y aunque el espejo
muestre su realidad,
nunca dejes de soñar,
pon el cuento a caminar,
falta el nudo, no el final.
Mira a lo lejos
cuando todo esté mal,
es tu reflejo
contra la oscuridad,
nunca dejes de soñar,
hoy el mundo es tu lugar,
tiene un nombre: libertad.
Y EL CIELO SE ROMPIÓ
Vago por el andén
guiado por las sombras de la estación,
quise subirme al tren
que va a tu corazón.
Como llegó, se fue,
nos despistó el reloj.
Acariciando el mar
supimos que uno y uno eran más que dos,
se entrometió el azar
y el cielo se rompió.
Antes de comenzar,
el cuento se acabó.
Restos de un día gris,
retales de una vida que se esfumó,
se abre un telón añil
y acaba la función.
Agua del mes de abril
si llora un corazón.
Pide la luna un bis,
la noche que agoniza nuestra canción.
Como al café que se derrama,
me aferro a tu recuerdo,
se escurre entre mis dedos.
Soy quien muere cuando ama,
quien clama un beso ahora,
por si llegó la hora.
Soy quien muere cuando ama.
Miradas que se pierden,
caricias que no muerden.
Soy quien muere cuando ama.
Atajos sin salida
en nuestra despedida.
Soy
quien muere cuando ama,
hoy.
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